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Libros dobles y facturación electrónica: negociazos de algunas casas de software

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Por: Juan Fernando Mejia (www.globalcontable.com/perfil)

Al parecer las leyes en Colombia sólo favorecen algunos intereses privados.

Ahora resulta que debe pagarse a unas casas de software para que sean «proveedores tecnológicos» de la factura electrónica, rol que debería corresponder a la DIAN, como sucede en otros países.

Algunos de estos software insisten en los famosos «libros dobles», fiscal y NIIF, que no existen. El Consejo Técnico de la Contaduría ha dicho que las diferencias deben registrarse en el mismo libro de siempre, como se hace EEUU, Ecuador o España, entre otros (Ver concepto 577/14 y  libro explicativo en www.globalcontable.con/libro).

Como se sabe, algunas de estas casas de software implementaron «libros dobles» desde el 2010 (copiando datos) y esto fue autorizado por el Decreto 2548/14, pero este fue derogado, generando un limbo jurídico sobre su legalidad, cuando además el artículo 771-2 del Estatuto tributario, acepta que en realidad se deberían registrar las diferencias.

Y respecto a la facturación electrónica, Eduardo Pilonieta escribió en el diario Vanguardia Liberal que «Hay impuestos directos, que son aquellos que se imponen como tales, pero los hay indirectos que son los gastos obligatorios que el Estado nos manda.

Pues bien, la famosa factura electrónica, por la incapacidad del Estado para hacer las cosas bien, terminó siendo un gravamen a favor de 63 empresas privadas autorizadas para manejar el tema.

Veamos: para implementarla es necesario comprar, a una de esas empresas, un programa llamado “Módulo de Facturación”, que tiene un costo que va desde dos hasta 10 millones; adicionalmente hay que pagarles por cada factura que el cliente expida.

Unas cuentas sencillas ponen de manifiesto el tamaño del pastel que se van a engullir las 63 empresas autorizadas: según estadísticas hay en Colombia 2’500.000 empresas obligadas a facturar, lo cual significa que por la sola venta de programas van a recibir cinco billones 687.500 millones, aproximadamente.

Además, si cada empresa en promedio elabora 200 facturas mensuales, para no ser exagerados, deberá pagar como mínimo $768.000 al año, que multiplicado por 2’500.000 empresas nos arroja un total de dos billones de pesos anuales, lo cual significa que cada una de las 63 empresas favorecidas van a ganar, por este solo concepto, $31.746 millones en promedio, por lo que el modelito nos costará la bicoca de casi ocho billones de pesos el primer año.

Adicionalmente, cada año hay que renovar la firma electrónica, lo cual implica un gasto extra que puede ir desde $300.000 hasta $1’000.000, pues sin ella no se puede expedir la facturación.

Esos serán los costos que los particulares tendremos que pagar para que la DIAN nos vigile, lo cual significa que ahora nos toca ir a comprar el palo con el que nos van a pegar, todo por la ineficiencia de un Estado absolutamente incapaz de hacer las cosas bien y el silencio cómplice y complaciente de todos nosotros que pareciéramos disfrutar con los coscorrones que nos dan.

¿Dónde están los gremios? ¿Dónde las asociaciones de todo tipo? ¿Dónde los empresarios de bien, que además de tener que pagar los más caros impuestos del mundo, ahora les toca financiar el control de sus propias ventas?».

Definitivamente algunos «expertos» asesoran libros dobles y otros aprovechan la falta de tecnología y la corrupción del Estado para hacerle llevar libros dobles a los empresarios y que paguen por sus facturas e impuestos.

Es como conminar al esclavo a financiar sus cadenas o como obligar al burro a pagar por su garrote, en lugar de aumentarle algo de zanahoria a ver si algo de más produce, o como degollar a la gallinita de los huevos de oro: el empresariado que ya no aguanta más abusos.

Estos temas, que generan alta confusión en el mercado, no son debatidos públicamente, sino que se manejan tras bambalinas por grandes intereses mediáticos y, quizás, de pauta publicitaria.

Fuente: Vanguardia Liberal. Todos los derechos reservados. https://www.vanguardia.com/opinion/columnistas/eduardo-pilonieta-pinilla/451248-tomen-para-que-lleven?fbclid=IwAR3_DvSoiZJp4bFMOFpghpL1rfNxIbaaf-QTXMm_5cntgCgL7YB-ZjVG75g

(Enlace corto a este artículo de globalcontable: http://bit.ly/2LtbfOE)