Colegiaturas profesionales: ¿soluciones o burocracia escondida en buenas intenciones?

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Por: Juan Fernando Mejía. Asesor Contable y Tributario Home Center , de Seguros del Estado y de la Empresa de Energía de Pereira. Revisor Fiscal Brigard Urrutia.  Asesor  Empresarial. (Web: www.globalcontable.com/perfil)

En Sepiembre de 2021, el Consejo Técnico de la Contaduría Pública (CTCP)  publicó un proyecto de colegiatura obligatoria, según el cual, los contadores públicos  deberán pagar “cuotas de inscripción, cuotas mensuales de sostenimiento, cuotas extraordinarias, pagos inscripción de los solicitantes a contadores y sociedades de contadores, pagos por la renovación de las tarjetas profesionales, por la expedición de certificaciones y por “legados y donaciones”  (Ver capítulo IX. “Del patrimonio de la colegiatura” en https://www.ctcp.gov.co/que-es-el-ctcp/comites/comites-para-la-reglamentacion-de-la-profesion-con/reglamento-1/2-propuesta-de-gobernanza-de-antioquia).

Este proyecto que nace de las mesas de trabajo convocadas por el CTCP que “Los dineros de la Colegiatura serán manejados por el Director Ejecutivo o en su defecto por el presidente de la Junta Directiva y el Tesorero”.

En el mismo mes, la Junta Central de Contadores presentó otro proyecto  de colegiatura obligatoria donde los contadores pagarán el 1% de todos sus ingresos. (Disponible en https://www.jcc.gov.co/sites/default/files/2021-09/Boleti%CC%81n.pdf)

Los contadores no debemos ser indiferentes a los problemas de la profesión como el exceso de facultades de contaduría que genera sobre oferta y, por ende, reducción de los honorarios, además de grandes deficiencias en la educación en temáticas como finanzas, inglés y sistemas de información.

Pero debemos preguntarnos si en realidad estos problemas se solucionan con las colegiaturas profesionales que dicen representar “a toda la profesión”. O si en realidad las colegiaturas son estructuras burocráticas que terminan beneficiando intereses particulares.

El ya fallecido  Tito Livio Caldas dijo que las colegiaturas profesionales son regresivas, pues “evocan prácticas medievales que limitan la competencia y se convierten en entes paquidérmicos y burocráticos (…) acaban con la libertad de trabajo de los profesionales no afiliados de una parte y, de la otra, impiden la libre competencia” (Caldas. Tito Livio. En: Colegiaturas profesionales obligatorias son regresivas. Editorial Legis 2009. Disponible en https://bit.ly/3gMPs5I)

Colegas de Bolivia y Perú reafirman lo dicho por el connotado Doctor Caldas: que las colegiaturas son organismos con funciones públicas, pero de iniciativa privada, lo que a criterio de fundador de Legis, “… les da un biformismo que les permite un cómodo y descarado volte-face que induce a estos gremios de creación legal, con poder público, a caer en incalificables desviaciones y abusos, en formación de roscas inamovibles y corruptas y, finalmente, en conductas mafiosas, como históricamente se ha comprobado” (Ibídem).

Ni los médicos, ni los abogados, ni los veterinarios tienen colegiaturas obligatorias como lo pretenden algunos contadores y existen dudas respecto a la real democracia en la elección de sus dignatarios y respecto a quién controlaría sus decisiones.

Y si se trata de crear colegiaturas de afiliación voluntaria, éstas ya existen desde hace varios años. Pero si a las existentes se les entregan funciones públicas, se corren riesgos como la burocracia, la corrupción y la exclusión de quienes no estén de acuerdo con algunas de sus decisiones..

En Colombia, algunos colegios voluntarios parecen fortines donde los administradores son los mismos de siempre, por ejemplo uno controlado por una familia, sin que nadie más pueda participar en su elección y sin que estos puedan ser reemplazados. Entonces, ¿Qué tal serían estos colegios con funciones públicas y afiliación obligatoria?.

Te puede interesar: firmar la petición en Change.org contra la Colegiatura Obligatoria.

Ventajas de un Colegio Profesional. ¿Las hay?

Dentro de las potenciales ventajas de tener una colegiatura profesional única, estarían las siguientes:

  1. Se tendría una tabla de honorarios, lo que ya publicó el Consejo Técnico de la Contaduría Pública, pero que nadie la aplica porque esto depende realmente de la oferta y demanda en el mercado, asunto que está lejos de ser “solucionado” por una estructura colegiada.

2. Tendría una función similar a un sindicato para reclamar al Estado los derechos de los contadores, tales como la eficiencia en el funcionamiento de las plataformas informáticas de la Administración de Impuestos o la simplificación de las normas tributarias, pero sabemos que estos problemas son más de los empresarios que constantemente pueden influir en la política, con su cabildeo en el Congreso y con sus afiliaciones voluntarias (como la ANDI, ACOPI), y que más bien son ellos quienes complican las normas por las excepciones fiscales que reclaman.

¿Podría entonces arreglarse un problema coyuntural como este con las colegiaturas contables?.

Mientras no exista una apropiación institucional de la necesidad de simplificar las normas tributarias, impulsada desde la economía, poco puede hacer una función sindical, y mucho pueden hacer los contadores con mecanismos ya existentes como su participación por otras vías y mediante los derechos de petición ante las autoridades cuando se vean perjudicados por la ineficiencia operativa del Estado. Es cierto que los sindicatos laborales mucho logran, pero esta función no parece ser válida tratándose de gremios profesionales.

(Esto puede ampliarse en el artículo “Contingencias DIAN: algunas soluciones potenciales” en https://www.globalcontable.com/analisis/contingencias-dian-algunas-soluciones-potenciales/)

3. Ejecutaría algunas funciones educativas, lo que entraría en conflicto de interés con universidades y entidades que organizan eventos de capacitación en uso de la libertad de empresa que la democracia liberal ha consagrado. Salvo que en el fondo se esté buscando una alianza con las universidades para propiciar cursos obligatorios que se pagarán por separado. El contador tiene la responsabilidad de capacitarse, pero el mercado es el que regula este asunto: si alguien no tiene las capacidades para ser contador bilingüe, por ejemplo, pues no se presenta y no es elegido en un cargo con esa condición. Pero para ello no se necesita la intervención de un “colegio” con funciones públicas.

4. Sería fuente de actualización permanente, como muchos predican respecto a la intención del artículo 26 de nuestra Constitución Política, cuando se refirió a las colegiaturas. Pero la Constitución data de 1991, cuando no existían grandes sistemas de información. Hoy esto no representa beneficios reales, pues abundan las actualizaciones informativas en internet.

5. Daría la sensación de estar unidos. Esta parece ser la más importante ventaja.

Una necesidad del hombre es la de pertenecer a un grupo y ser aceptado, según Abraham Maslow, pero en el caso de los contadores puede ser preferible el esquema actual: agremiaciones voluntarias como el Instituto Nacional de Contadores Públicos, los ya existentes “colegios” o las asociaciones de contadores de las universidades y hasta las páginas y grupos de facebook que parecen generar mayor movilidad social.

El contador puede escoger entre estas opciones o no pertenecer a ninguna. Eso es libertad de asociación, que es a lo que se refiere el artículo 26 de la Constitución Política, el mismo que algunos colegas quieren interpretar como obligación de asociación.

Otros buscan un colegio único  de “asociación voluntaria” que dice representar “a todos los contadores” y que luego se convierte en obligatorio por el alto poder que adquieren, insistía Tito Livio Caldas, y una vez que obtengan funciones públicas, quienes no pertenezcan tendrían serias desventajas.

No existen soluciones mágicas a los problemas de la profesión, pero formar colegiaturas no parece ser una de ellas.

Debemos preguntarnos por las ventajas y también por el riesgo de formar un gremio que realmente defienda intereses de algún pequeño sector de la profesión y para mantener burocracias ineficientes e innecesarias.

Más bien, lo que muchos contadores buscamos es mayor análisis, menos terrorismo contable (por ejemplo con algunos mitos NIIF como la supuesta obligación de valorar mesas, sillas y otros muebles totalmente depreciados y las valoraciones hasta en copropiedades).

Las soluciones a los problemas profesionales pasan por mayor participación de los contadores en la política y en no ser indiferentes, participando masivamente, por ejemplo por los fallos en los sistemas de información de la DIAN.

Pero lo que en verdad nos hace fuertes es la superación individual como el aprendizaje de idiomas, las fortalezas en habilidades fuertes y blandas, las especializaciones, maestrías y doctorados, así como la mayor participación política con los mecanismos existentes.

El ejemplo de países más desarrollados

En países que superan a Colombia en los índices de desarrollo económico no existen colegios profesionales obligatorios.

Por ejemplo en Chile, el numeral 15° del artículo 19 de la Constitución (también de 1991) explica que “Nadie puede ser obligado a pertenecer a una asociación”, y una importante nota editorial indica que el “Gremialismo obligatorio es antidemocrático” y recomiendano formar colegiaturas que minan la libertad en el mercado, que terminan siendo coaptadas por intereses de un pequeño grupo burocrático y que generan exclusiones a otros sectores profesionales, minando la libertad“.

Por esto la misma profesión contable, entre otras, hacen un llamado a “Que no se olvide este principio conquistado en la Revolución Francesa, parte esencial del pensamiento liberal y la democracia de occidente” (Disponible en http://bit.ly/2QK5JtN)

Al parecer, las potenciales ventajas de un colegio profesional obligatorio superan los riesgos y desventajas, a juzgar por la experiencia de oros países.

Algunos opinan que sería una ventaja un colegio obligatorio porque sus capacitaciones se harian con los mejores y más reconocidos conferencistas,  pero es obligación de todo el que organiza eventos ofrecer la mayor calidad al mejor precio, sin que para ello sea requisito “afiliarse” previamente, pagando una mensualidad o sin ella.

Y, como se dijo, si se trata de colegiaturas voluntarias, ya existen y no deberían tener funciones públicas que generen riesgos como los relacionados con la burocracia y con las asimetrías entre quienes pertenecen y quienes no.

Quienes creen que no aportan soluciones reales, sino nuevas burocracias, no están de acuerdo con colectividades que se abrogan la representación de “todos los contadores”.

Opinión personal

Aunque personalmente creo que el tema es complejo y que no puede tomarse la posición “fácil” de las colegiaturas como solución a las problemáticas de los contadores que parecen ser de más fondo, también creo que debemos actuar más unidos mediante otras formas como la agremiación voluntaria, la participación política de los contadores públicos, el uso de figuras como el defensor del contribuyente y  de otros mecanismos jurídicos para la defensa profesional.

Ante todo, se requiere que los contadores lean sobre las ventajas y desventajas de una estructura de colegiatura profesional y de las promesas políticas que conllevan: quizás sean tan buenas como se plantean (o quizás no lo sean).

También es clave unirnos voluntariamente contra los políticos de la profesión contable en la Asociación Virtual de Contadores Públicos que surgió de la reunión del 22 de septiembre, en la ciudad de Bogotá, sobre estos temas de la profesión.

Con ella podemos demostrar que estamos unidos, en línea, pues el grupo convocado por el Consejo Técnico de la Contaduría, de 300 contadores, no representa a toda la profesión.

Si te interesa, por favor regístrate en https://landing.mailerlite.com/webforms/landing/v9u3h6

Saludos cordiales,

Juan Fernando Mejía
Contador Público Universidad de Antioquia
Especialista en Impuestos Universidad Externado de Colombia
Certificado IFRS por el Banco Mundial y por ACCA.

CEO GlobalContable

Página Web: https://www.globalcontable.com/perfil

Post data:

El CTCP apoya uno de estos proyectos: los mismos que pusieron a valorar hasta zonas comunes, en contra de las mismas NIIF, lo que terminó favoreciendo intereses privados y hasta que no nos opusimos en redes y con artículos académicos, no cambiaron eso con un concepto; no sin antes amenazar con sanciones desde la JCC que investiga a quienes opinamos que en Colombia se debe simplificar la contabilidad y la tributación para así defender verdaderamente al contador y al empresario. Personalmente la Junta me investigó por los artículos “Terrorismo Contable con los bienes muebles”, “El mito de la descomponetización de activos”, y por oponerme a la fatídica idea de llevar dos o tres libros contables, que solo se hace en Colombia.

Invito a compartir este artículo con otros colegas: o nos organizamos o nos sancionan a todos por opinar y, claro, nos ponen a pagar para mantener la burocracia de los políticos contables.


Enlace corto a este artículo en http://bit.ly/2tFX0OZ

Te puede interesar: firmar la petición en Change.org contra la Colegiatura Obligatoria.

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Juan Fernando Mejia

15 comentarios en «Colegiaturas profesionales: ¿soluciones o burocracia escondida en buenas intenciones?»

  1. Las Colegiaturas son importantes para la formación y actualizaciones normativas. Su creación debe ser únicamente voluntaria pero nunca impuestas y menos con las “Contribuciones” disfrazadas, no vamos a permitir desiciones imperativas de unos pocos que buscan soluciones a su mala gestión individual y se arriman a los centros burocráticos para vivir a costas de los que si Producimos.

    1. Qué ha aportado la JCC a los contadores?, La JCC es una tesorería para cobrar TP y certificados. Lo mismo sucedería con una colegiatura, excepto que tendríamos que pagar anticipadamente el 1% de los ingresos POR TODO CONCEPTO. Este cuento se lo vengo escuchando a director de la JCC seis meses antes que lo nombrarán director. Aquí hay unos colegas que quieren utilizar la profesión para lucrarse con el este tipo de artimañas. Juan Fernando Mejia la tiene clara. Prefiero entregar mi TP que pertenecer obligado a una colegiatura que no va cambiar NADA.

  2. No nos pueden imponer q tengamos q hacer ese aporte, cual es la justificación legal o la contraprestación para el gremio? Como lo dice el artículo en la actualidad ninguna profesion debe hacer aportes por sus ingresos, por que a los contadores q es la profesión que no está bien remunerada y la q tiene q adaptarse al constante cambio de las normas?

  3. La buena remuneración. Depende de la calidad del profesional y del mercado no de burócratas politiqueros. Ahora bien, ¿cuales son esos paises concretamente ?

  4. Muy buenas tardes cordial saludo
    Para mí no sirve el colegio es mejor insentivar a las universidades a qué desarrollen la profesión y que cada uno pueda desarrollar tanto su profesión como pueda estudiando y siendo aplicado y juicioso en sus análisis de las normas.

  5. De hecho y ante tanta injusticia para la profwsion por parte del Estado a travez de LA DIAN (empleados y esclavos) y los empresarios q no nos reconocen el trabajo, debemos dejar la “pasividad” y “confornismo” y protestar!!!, el canino es la UNION del gremio.

  6. Buenas tardes, es un obsceno e inconcebible que ahora pretendan, so pretexto de defender una de las profesiones más insolidarias como la nuestra, crear al parecido a la famosa e ineficiente Sayco y Acimpro. Acceso se me parece esto, huele fétido. Ojo.

  7. Siempre habrá alguien más vivo que los demás… Debemos apoyarnos, unirnos y evitar que nos obliguen a tener una contribución (1% de los ingresos) no deducible de renta. Que pasará el día que estemos cesantes, nos darán algo de nuestro trabajo…
    Es un diezmo de la junta directiva de las colegiaturas y que ganamos?
    El colocar tabla de honorarios para nuestro ejercicio profesional… Dónde ya ofrecen por la compra de un pan, (sarcasmo) elaborar las declaraciones de renta gratis…
    Será que nos pagaran por ellas lo que se establezca en la tabla.
    A dónde nos irán a llevar nuestra profesión… si todo será gratis…

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