Colegiaturas profesionales: ¿soluciones o burocracia escondida en buenas intenciones?

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    Por: Juan Fernando Mejia (www.globalcontable.com/perfil)

    Colegiaturas profesionales: ¿solución o burocracia escondida en buenas intenciones?

    Los contadores no debemos ser indiferentes a los problemas de la profesión como el exceso de facultades de contaduría que genera sobre oferta y, por ende, reducción de los honorarios, además de grandes deficiencias en la educación en temáticas como finanzas, inglés y sistemas de información.

    ¿Pero en realidad estos problemas solucionan con las colegiaturas profesionales que dicen representar “a toda la profesión”?. ¿O en realidad son estructuras burocráticas que terminan beneficiando intereses particulares?

    El fallecido Tito Livio Caldas dijo que las colegiaturas profesionales son regresivas, pues “evocan prácticas medievales que limitan la competencia y se convierten en entes paquidérmicos y burocráticos (…) acaban con la libertad de trabajo de los profesionales no afiliados de una parte y, de la otra, impiden la libre competencia”.

    Colegas de Bolivia y Perú reafirman lo dicho por el connotado Doctor Caldas: las colegiaturas son organismos autorizados por el sector público, pero de iniciativa y privada, “biformismo que les permite un cómodo y descarado volte-face que induce a estos gremios de creación legal, con poder público, a caer en incalificables desviaciones y abusos, en formación de roscas inamovibles y corruptas y, finalmente, en conductas mafiosas, como históricamente se ha comprobado”.

    Ni los médicos, ni los abogados, ni los veterinarios tienen colegiaturas obligatorias como lo pretenden algunos contadores.

    Es preferible el esquema actual: agremiaciones voluntarias como el Instituto Nacional de Contadores Públicos o las asociaciones de contadores de las universidades.

    El contador puede escoger entre estas opciones o no pertenecer a ninguna. Eso es libertad de asociación, que es a lo que se refiere el artículo 26 de la Constitución Política, el mismo que algunos colegas quieren interpretar como obligación de asociación.

    Inician como “asociación voluntaria”, dicen representar “a todos los contadores” y luego se convierten en obligatorias por el alto poder que adquieren.

    Sabiendo que nuestra constitución data de 1991, cuando no existían grandes sistemas de información, algunos argumentan que su artículo 26 sobre colegiaturas profesionales era válido entonces, pero que hoy no representa beneficios reales, pues abundan las actualizaciones informativas en internet.

    Más bien, lo que muchos contadores buscamos es mayor análisis, menos terrorismo contable (por ejemplo con las NIIF en empresas que no cotizan y hasta en copropiedades) y no tanta información de conceptos recién emitidos por la DIAN y otros órganos normativos, pues para ello cada uno tiene su propia página web donde pueden ser consultados.

    Otros colegios manifiestan que pertenecer a ellos es una ventaja porque sus capacitaciones se hacen con los mejores y más reconocidos conferencistas a un precio muy competitivo, pero es obligación de todo el que organiza eventos ofrecer la mayor calidad al mejor precio, sin que para ello sea requisito “afiliarse” previamente, pagando una mensualidad o sin ella.

    No existen soluciones mágicas a los problemas de la profesión, pero formar colegiaturas no parece ser una de ellas, mucho menos cuando inician como voluntarias, se vuelven obligatorias y negocios que mantienen burocracias ineficientes e innecesarias.

    Las soluciones pasan por mayor participación de los contadores en la política y en no ser indiferentes, participando masivamente, como sucedió con las protestas por los fallos en los sistemas de información de la DIAN.

    En Chile, por ejemplo, el numeral 15° del artículo 19 de la Constitución (también de 1991 ) explica que “Nadie puede ser obligado a pertenecer a una asociación” y la nota editorial “Gremialismo obligatorio es antidemocrático” recomienda “Que no se olvide este principio conquistado en la Revolución Francesa, parte esencial del pensamiento liberal y la democracia de occidente”.

    Porque creemos que no aportan soluciones reales, sino nuevas burocracias, algunos no estamos de acuerdo con colectividades que se abrogan la representación de “todos los contadores”.

    Saludos cordiales,

    Juan Fernando Mejía
    Contador Público Universidad de Antioquia
    Especialista en Impuestos Universidad Externado de Colombia
    Certificado IFRS Banco Mundial y ACCA

    https://www.globalcontable.com/perfil

     


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